Seguimos adelante, como siempre, sin mirar hacia atrás (o eso digo por aquí), pero siempre echamos una mirada al pasado para intentar cambiar cosas que hicimos mal o no nos gustaron demasiado como salieron. Esas cosas de las que nos acordamos de una manera u otra aparecen en el presente incluso en el futuro aunque sea de manera espontanea, intentamos arreglarlas o hacer el intento (casi siempre fallando de nuevo). Nos plantemos siempre la misma pregunta: ¿y si?. ¿Y si hubiera hecho ésto? ¿Y si hubiera hecho lo otro? No sé hasta que punto sirve acordarse pero algunas veces sufrimos por lo que pasó ayer en vez de preocuparnos más por lo que nos está pasando ahora mismo.
Melendi dice que le da miedo su pasado por todas barbaridades que ha hecho, pero bien que se lo pasaba, no se le veía triste, siempre feliz, hasta que se dio cuenta que ese ritmo de vida no era el adecuado ya que hacía daño a él mismo y a la gente de su alrededor.
A mi mismo me da miedo algunos momentos vividos, simplemente porque han sido situaciones muy extremas, de las cuales no me arrepiento pero tampoco me siento orgulloso. Un pasado muy turbio (o eso digo yo), experiencias irrepetibles, otras que quitaba de mi vida sin pensarlo, pero igualmente todo los que nos pasa nos hace aprender, aunque digamos que no, porque nuestro orgullo algunas veces nos hace decir sandeces. Pero volvamos por dónde íbamos: mi pasado. Un niño muy callado, siempre de acuerdo con todo lo que pasa, alejado de los problemas, viviendo como yo quería, sin dar explicaciones a nadie de que hacía y dejaba de hacer. Quedémonos en 2009, alguien muy importante, un pilar de mi vida se marcha, dejando un recuerdo inolvidable y con el mal sabor de boca de no poder haberme despedido. En el 2010 cambia todo, a ciertas personas les importa meterse conmigo, querían hacerme daño pero ¿por qué? si solo era un niño callado que no se metía con nadie como mencioné anteriormente. Aún siete años después sigo preguntándome por qué pasó aquello y sigo buscando respuestas . Fueron dos años muy complicados, de experiencias muy malas, de muchas lamentaciones y demasiadas horas llorando. Pero en fin, yo no tenía culpa de nada pero me afectaba tan directamente que estaba hundido. Afortunadamente, tuve la suerte de tener siempre a mis padres, a mi tía y mi hermana conmigo,
Pasaron los años, y en mi cabeza se veía una revolución total, tan fuerte que llegué a descontrolarme por completo. Empecé a meterme en problemas, a olvidar los estudios, a olvidar a mi familia. ¿Pero qué estaba pasando? ¿Era yo aquel adolescente salvaje? Sí, era yo pero en modo salvaje, tan salvaje que quería comerme el mundo pero fue el mundo el que me comió a mí y hasta que no me caí no me di cuenta en lo que me estaba convirtiendo. En esa caída resurgí de mis cenizas, volví a brillar en los estudios y a ser quién fui: el niño callado que no se metía en problemas.
2014, ahora sí, lo que empezó siendo una revolución de escándalo anteriormente ahora vuelve haber otra pero de manera pacífica (por lo menos ya quería seguir estudiando y no olvidar a mi familia). Mi interés por la política, por la sociedad, por todo en general aumentó muy considerablemente. Pasó de no interesarme nada a estar informado de todo, a conocer teorías políticas, diferentes sociedades y las injusticias que existían en el mundo y las propias que sufría mi padre. Fue un año de radicalización extrema, me parecía que todo estaba mal, que todo era injusto y que la solución era la teoría política que yo mismo me había inculcado. La mayoría de las personas me decían que era un loco, que era imposible lo que pensaba pero yo sedado por los libros que había leído seguía con mi idea.
Ha ido pasando el tiempo, y esa idea que tenía en mi cabeza fue calmándose hasta el punto de olvidarla. Sin embargo últimamente están apareciendo ciertas cosas que me recuerdan a mi pasado.
Este final de 2016 y 2017 he sido de lo mejor y de lo peor, de estar en los mejores momentos y de estar hundido sin esperanza alguna, aunque siempre levantando cabeza. Me quedo con la oportunidad perdida por intentar hacerlo lo mejor posible, con las personas he ido conociendo y descubrir mi pasión por el arte y la cultura.
Ahora es cuando digo yo; ¿y si hubiera alterado cualquier parte de mi vida? ¿qué hubiera pasado? Creo que hay que aceptar lo que pasa y dejar que las cosas pasen, que el tiempo actúe y dejar el pasado atrás pero sin olvidar lo que aprendimos en él. Algún día nos daremos cuenta de que nos hemos hecho mayores y entonces no podremos disfrutar, mientras disfrutemos del momento hasta que el cuerpo aguante pero eso sí; Siempre Fuertes
Pasaron los años, y en mi cabeza se veía una revolución total, tan fuerte que llegué a descontrolarme por completo. Empecé a meterme en problemas, a olvidar los estudios, a olvidar a mi familia. ¿Pero qué estaba pasando? ¿Era yo aquel adolescente salvaje? Sí, era yo pero en modo salvaje, tan salvaje que quería comerme el mundo pero fue el mundo el que me comió a mí y hasta que no me caí no me di cuenta en lo que me estaba convirtiendo. En esa caída resurgí de mis cenizas, volví a brillar en los estudios y a ser quién fui: el niño callado que no se metía en problemas.
2014, ahora sí, lo que empezó siendo una revolución de escándalo anteriormente ahora vuelve haber otra pero de manera pacífica (por lo menos ya quería seguir estudiando y no olvidar a mi familia). Mi interés por la política, por la sociedad, por todo en general aumentó muy considerablemente. Pasó de no interesarme nada a estar informado de todo, a conocer teorías políticas, diferentes sociedades y las injusticias que existían en el mundo y las propias que sufría mi padre. Fue un año de radicalización extrema, me parecía que todo estaba mal, que todo era injusto y que la solución era la teoría política que yo mismo me había inculcado. La mayoría de las personas me decían que era un loco, que era imposible lo que pensaba pero yo sedado por los libros que había leído seguía con mi idea.
Ha ido pasando el tiempo, y esa idea que tenía en mi cabeza fue calmándose hasta el punto de olvidarla. Sin embargo últimamente están apareciendo ciertas cosas que me recuerdan a mi pasado.
Este final de 2016 y 2017 he sido de lo mejor y de lo peor, de estar en los mejores momentos y de estar hundido sin esperanza alguna, aunque siempre levantando cabeza. Me quedo con la oportunidad perdida por intentar hacerlo lo mejor posible, con las personas he ido conociendo y descubrir mi pasión por el arte y la cultura.
Ahora es cuando digo yo; ¿y si hubiera alterado cualquier parte de mi vida? ¿qué hubiera pasado? Creo que hay que aceptar lo que pasa y dejar que las cosas pasen, que el tiempo actúe y dejar el pasado atrás pero sin olvidar lo que aprendimos en él. Algún día nos daremos cuenta de que nos hemos hecho mayores y entonces no podremos disfrutar, mientras disfrutemos del momento hasta que el cuerpo aguante pero eso sí; Siempre Fuertes