lunes, 12 de junio de 2017

Nunca.

Empiezo una nueva etapa, nunca hubiera dicho que acabaría haciendo ésto, aunque he tenido experiencias relacionadas con los blogs. ¿Por qué lo hago entonces? La respuesta es simple: necesitaba desahogarme en algún rincón de Internet. Tanto tiempo libre había que aprovecharlo de alguna manera, la casa se me caía encima, mi mente acumulaba demasiados pensamientos y de repente en mi cerebro algo se rompió, una sensación muy extraña, hasta llegar a la conclusión de que necesitaba hacer algo que nunca había hecho antes: hacer este blog.

La palabra nunca es demasiado dura, nunca sabes si acabarás haciendo cosas que antes nunca te hubieras planteado jamás, por eso hay que procurar usarla con mesura para no llevarte palos como los que me llevo yo. Nunca pensé que mis amigos me dieran la espalda porque fuera diferente, (¡y no solo una vez, muchas veces más!). Esa sensación es de la más duras que he vivido, que te claven un cuchillo tras otro y que tú tan inocente perdonando cada puñalada. También dije que nunca los iba a perdonar, y aquí sigo con ellos porque dicen que los amigos nos hieren con verdades para no destruirnos con mentiras. Sigues conociendo gente y crees que toda está hecha de la misma pasta, pero te das cuenta de que no, que hay gente especial. Éste 2017 aparecieron esas personas que nunca pensé que fueran tan especiales para mí, que cambiaran mi vida, que se preocuparan por mi, que simplemente me escucharan (sé que suena muy egocéntrico pero es la realidad). En tan poco tiempo forman una pieza de este puzzle tan complejo llamado mi vida, cualquier pieza que se rompiera sería irremplazable.

Cambiando el rumbo un poquito, sé perfectamente que en cuanto publique esta entrada, llegarán los críticos. Sinceramente no me importan las críticas, siempre intento sacar algo bueno de ellas. Seguramente hace mucho tiempo atrás me era impensable escribir estas cosas por miedo, miedo a burlas, a posibles insultos y a las barbaridades de las que se hablan actualmente en la sociedad de hoy en día, custodiada por las modas y basada en la superioridad de los que más tienen (y de los que se creen que tienen algo) sobre el resto. Pero ese miedo ya pasó, ya me hice lo suficientemente fuerte (a base de caerme millones de veces y de volver a levantarme)  para afrontar la barbarie de los cuatro elementos controlados por el sistema. En esta sociedad donde es más importante ponerse ebrio el fin de semana, tener un iPhone, saber las letras de Maluma que ser una persona culta e inteligente interesada por la cultura, el arte y la ciencia. Que no digo que lo primero sea algo malo pero para mi son principios y no podría dejar ser fiel a ellos. Hasta que no cambiemos de pensamiento nunca avanzaremos, para eso necesitamos una buena educación que nos haga madurar mentalmente, alcanzar los conocimientos necesarios para ser libres y desarrollarnos como personas. Pero si existe un gobierno que pone trabas al desarrollo de la educación, al conocimiento de la cultura y el arte es prácticamente imposible ser libres porque desde mi punto de vista estamos controlados por la élite, por los que manejan este juego de la política. Dicen que siempre será así, que nunca habrá progreso, que las élites nunca desaparecerán. Me parece demasiado absurdo que se digan estas cosas ¿por qué?, porque lo dice la gente que está sentada en el sofá viendo la televisión, con el móvil en la mano y gritando. A estas personas se le llaman cuñadas, creen que lo saben todo e intentan que tú te creas su mentira. Pero bueno, son piezas fabricadas por el sistema, tienen que estar ahí para que ésto funcione.

En fin hace falta tomar las calles, más relación entre nosotros mismos y luchar por lo que de verdad queremos en vez de tanto móvil y tanta televisión.

Como dijo un tal Fito Cabrales "nunca se deja de aprender nunca se deja de morir".

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